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domingo, noviembre 23, 2008

Vampiros por tierra, mar y aire

«Hay tres cosas de las que estoy completamente segura. Primera, Edward es un vampiro. Segunda, una parte de él se muere por beber mi sangre. Y tercera, estoy total y perdidamente enamorada de él». Los mordiscos alimentan la pasión, sin duda. En estas frases de "Crepúsculo", un best seller global, chorrean el amor y la sangre, saboreada por un ejército de fans que espera el estreno, el 5 de diciembre, de la primera película basada en la serie de vampiros escrita por Stephenie Meyer. Cuatro libros ("Crepúsculo", "Luna Nueva", "Eclipse" y "Amanecer") y mucho romanticismo adolescente para vender al mundo. Los vampiros fueron durante siglos seres tenebrosos y malvados, pero una noche de 1816 cambió su destino. Alrededor de una fogata se reunieron Percy Bysshe Shelley, Lord Byron, sus esposas (Mary Shelley y Claire Clairmont) y el doctor John W. Polidori. Todos acordaron escribir una obra de terror, pero sólo dos cumplieron. Mary Shelley urdió "Frankestein", y Polidori, "El Vampiro", un icono más sensual y romántico. Meyer (1973) tira de aquel hilo, responsable de un aluvión de historias, dinero y éxito. Sus libros se han vendido como churros, alimentan comunidades de fans y ahora toman los cines. «Crepúsculo», la película, llega a un panorama lleno de mordiscos, los que da la vida y los que escriben los guionistas de la televisión. «Hay que erradicar el miedo y el odio hacia los vampiros», proclama Nan Flanagan, directora general de la American Vampire League (americanvampireleague.com). Con más o menos benevolencia, los encontramos en «Moonligth» (La Sexta), «Blood Ties» (Calle 13) o «True Blood» (Canal +), creada por Allan Ball («A dos metros bajo tierra») para la HBO. «True Blood», una de las diez series más descargadas en internet, se inspira en la novela «Southern vampire», de Charlaine Harris, otra mujer en el territorio de los espectros. Bookmark and Share