domingo, enero 25, 2009

Los cuadros del negro de Bardem

El «homo hispanicus» que retrata Woody Allen es morenazo, ligón, pintor bohemio y piloto de avionetas. Javier Bardem, con esa facha y esa tarjeta de crédito, se lleva de calle a Scarlett Johansson, a Patricia Clarkson y a Penélope Cruz en «Vicky Cristina Barcelona». Un donjuán latino en su laberinto, el amor, la pasión, las exposiciones, un viajecito a Oviedo para ver a papá... Sólo que el que pinta los cuadros que aparecen en la película no es Bardem, claro, sino Agustí Puig (Sabadell, 1957), que en su página web dice de su obra que tiene un trazo enérgico y sinuoso: «Pintura que se derrama precisa y anárquica; texturas espesas y minuciosos grabados».
Agustí Puig enseñó a los protagonistas del filme (Globo de Oro a la mejor comedia del año, entre otros premios, como tres Gaudí, esta misma semana) a moverse entre los pinceles, a parecer pintores, además de proporcionar los lienzos y todos los objetos que vemos en la pantalla. Hasta los botes de pintura. El estudio de Bardem era el de Puig, pieza por pieza. Ahora, con bastante más popularidad, alguna que otra anécdota que contar y el mismo talento, expone su obra nueva hasta el 31 de enero en el Espai Volart 2 de Barcelona (Ausiàs Marc, 22). Son una quincena de pinturas de gran formato, con el blanco y el negro como colores dominantes. De hecho ha bautizado la muestra con un título ad hoc: «Dues de blanc i una de negra».
Al «negro» de Bardem, un artista influido por la figuración abstracta, le interesa la silueta humana. Dibuja cuerpos simplificados, apenas la cabeza y las piernas, mientras los actores que le han hecho famoso siguen su vida, cada vez más cerca de los Oscar, que se entregarán el próximo 22 de febrero. Penélope Cruz, en estado de gracia, competirá en la categoría de mejor actriz secundaria por su papel racial y sufriente, typical spanish. Puig probablemente vea la ceremonia desde su casa, como un regreso a los días de vino y rosas que le regaló Woody Allen.

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