Bezos y Google, y cada vez más editores, creen que el tiempo de los libros digitales no es una nube imprecisa en un horizonte lejano. Al contrario. Es una tormenta en la que ya suenan los truenos. Pronto vendrá la lluvia. Veamos un detalle: Stephen King publicará una nueva novela («Ur») que sólo estará disponible a través de este servicio de lectura, que también permite seguir unos 1.200 blogs. Y otro más cercano: Carmen Balcells, que maneja los derechos de algunos de los escritores más relevantes en lengua española, ha llegado a un acuerdo con www.leer-e.es para digitalizar y vender decenas de obras.
¿Cuándo el libro electrónico será una amenaza para el papel? Esa es la pregunta clave. Por ahora, el e-book tiene un mercado residual: en Amazon, quizá una venta de cada cien. Pero los editores sospechan que esa proporción puede cambiar pronto, en cuanto baje el precio de los dispositivos de los 359 dólares del Kindle2 a unos cien. De momento, muchos, como Balcells, empiezan a mover ficha, a echar un ojo al nuevo negocio: menos costes, más beneficio por ejemplar y una difusión inmediata y global. Otra cosa es el miedo a perder el olor a tinta y a papel, el tacto, la belleza, aunque quizá ambos medios puedan convivir... durante mucho tiempo...
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