El mundo vive en una realidad virtual. Pero, al otro lado del espejo de Alicia, el engaño es doloroso y feroz. Los seres humanos son esclavos de las máquinas. Sólo un puñado de héroes, mitad monjes mitad guerreros, pelean en las sombras con la pesada carga de la verdad sobre sus hombros. Neo es el mesías de esa tribu que vive en el lado oscuro. El elegido. El hombre que puede guiarles a un destino diferente. «Matrix» cambió la historia de la ciencia ficción. Se estrenó hace diez años y recaudó unos 460 millones de dólares, pero su «look», sus trucos visuales, esa estética «ciberpunk» ideada por Larry y Andy Wachowski ha tenido un recorrido largo y una influencia determinante.
Como la vida es un camino en círculo, este viernes se estrena en Estados Unidos «Sleep dealer», de Alex Rivera, una pequeña joya santificada en Sundance y que desde la piel hasta las tripas recuerda aquel «Matrix» de Keanu Reeves y Laurence Fishburne. La acción se desarrolla en Tijuana, la ciudad del futuro, en un mundo fronterizo y feo en el que las personas se conectan a la Red a través de nodos implantados en su cuerpo y los ordenadores registran las imágenes de la memoria para luego venderlas en el mercado de los recuerdos.
Alex Rivera dice que siempre ha estado fascinado con dos ideas aparentemente contradictorias; la «aldea global» creada a partir de internet y el mundo de los inmigrantes, el desierto del que procede el protagonista de su primera película, Memo Cruz. Desde el otro lado de la valla, «esa aldea global se ve bastante extraña», afirma, y de esa contradicción, de esos dos mundos, nace «Sleep dealer», un futuro que a menudo se antoja presente. «¿Qué tal si los inmigrantes pudieran trabajar desde su tierra? ¿Qué tal si existiera la tecnología que simulara la mano de obra sin necesidad de emigrar?»
domingo, abril 12, 2009
«Sleep dealer» y la década de Matrix
El mundo vive en una realidad virtual. Pero, al otro lado del espejo de Alicia, el engaño es doloroso y feroz. Los seres humanos son esclavos de las máquinas. Sólo un puñado de héroes, mitad monjes mitad guerreros, pelean en las sombras con la pesada carga de la verdad sobre sus hombros. Neo es el mesías de esa tribu que vive en el lado oscuro. El elegido. El hombre que puede guiarles a un destino diferente. «Matrix» cambió la historia de la ciencia ficción. Se estrenó hace diez años y recaudó unos 460 millones de dólares, pero su «look», sus trucos visuales, esa estética «ciberpunk» ideada por Larry y Andy Wachowski ha tenido un recorrido largo y una influencia determinante.
Como la vida es un camino en círculo, este viernes se estrena en Estados Unidos «Sleep dealer», de Alex Rivera, una pequeña joya santificada en Sundance y que desde la piel hasta las tripas recuerda aquel «Matrix» de Keanu Reeves y Laurence Fishburne. La acción se desarrolla en Tijuana, la ciudad del futuro, en un mundo fronterizo y feo en el que las personas se conectan a la Red a través de nodos implantados en su cuerpo y los ordenadores registran las imágenes de la memoria para luego venderlas en el mercado de los recuerdos.
Alex Rivera dice que siempre ha estado fascinado con dos ideas aparentemente contradictorias; la «aldea global» creada a partir de internet y el mundo de los inmigrantes, el desierto del que procede el protagonista de su primera película, Memo Cruz. Desde el otro lado de la valla, «esa aldea global se ve bastante extraña», afirma, y de esa contradicción, de esos dos mundos, nace «Sleep dealer», un futuro que a menudo se antoja presente. «¿Qué tal si los inmigrantes pudieran trabajar desde su tierra? ¿Qué tal si existiera la tecnología que simulara la mano de obra sin necesidad de emigrar?»
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Matrix es una de las peores sagas de la historia del cine de ciencia ficción, un producto hueco con malos actores y un guión lamentable, especialmente la segunda y tercera entregas. En cuanto a influencia, palidece ante obras maestras como Blade Runner, por ejemplo. A mí como gran aficionado al género me irritó de lo lindo, aunque reconozco que los efectos especiales de la primera película sorprendieron en su época.
De acuerdo en la segunda y tercera entregas. En absoluto de acuerdo en la primera. Su influencia es enorme, y no hace falta argumentar mucho al respecto.
Prefiero no debatir con vosotros, que en temas cinéfilos siempre acabamos fatal...
Publicar un comentario en la entrada