domingo, abril 26, 2009

Susan Boyle vs Avril Lavigne

Susan Boyle, el patito feo con voz de cisne, es la gran sorpresa global de estos diez minutos. Una estrella por casualidad, a tono con estos tiempos tan livianos. Un reality en Inglaterra, un aspecto físico desacostumbrado para la televisión, donde parece que sólo «venden» caras jóvenes y radiantes; una buena voz, y el efecto multiplicador de YouTube. Súbito, la explosión de popularidad abruma: cien millones de visitas en sus primeros nueve días en internet, repartidos entre distintos enlaces. La hasta ahora anónima Susan, aparentemente destinada a los minutos basura de los castings del reality, se pasea de televisión en televisión y de ordenador en ordenador, en una carrerera que veremos si sabe digerir. Si sigue así, en pocos días alcanzará el número uno histórico de popularidad en YouTube, que por ahora conserva Avril Lavigne con 118 millones de reproducciones de su canción «Girlfriend». Susan Boyle vs Avril Lavigne. Así está el circo. El duelo Lavigne/Boyle tiene un aspecto económico que merece ser subrayado, como contraportada del reportaje que abre este suplemento. Los 118 millones de visitas al vídeo de RCA Records en YouTube le reportarán a la cantante unos dos millones de dólares, una parte de los ingresos por publicidad que mueve un éxito de esas características. Sin embargo, la distribución desordenada de la intervención en la televisión inglesa de Susan Boyle, la mujer a la que nadie ha besado en sus cuarenta y ocho años, no tendrá en principio una recompensa a tono con su repercursión. Los expertos consultados por la revista Wired calculan que los vídeos de Susan Boyle han generado al menos medio millón de dólares (mucho más si se contara la publicidad directa, que suele pagarse a veinte dólares por cada mil visitas), pero lo cierto es que nadie sabe cómo este talento en bruto va a poder cobrar al menos una esquina de ese cheque.

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