Damien Hirst pone un huevo y le sale un cheque al portador con muchos ceros. Es el artista vivo con la obra mejor pagada, un genio con aspecto más bien vulgar, miope, casado, con hijos, descendiente de un vendedor de coches. Quizá hasta vea la Premier en un pub. Normalidad absoluta. Salvo que pone un huevo y le sale una polémica, una pelea, una jaula de grillos... Muchos ceros. ¿Recuerdan aquella «Pareja muerta follando dos veces», una visión de dos cadáveres de un toro y una vaca que flotaban en aldehído fórmico? No pudo exhibirla en Nueva York. O su calavera con diamantes incrustrados. Hirst tiene otras obras más convencionales, vendidas por millones de euros, y también su conocida serie «Historia natural», animales muertos conservados en formol. Sí, una estrella de la era pop.
Estos días hemos sabido que Hirst, el artista capaz de pisar cualquier charco, se ha atrevido con el ciclismo y con Lance Armstrong, otro que tal baila, de regreso a las montañas del Tour tras tres años de retiro y, probablemente, aburrimiento. Hirst ha creado un diseño especial para la bicicleta del hombre que se fue sin ser vencido, con siete Tour en la mochila, y que ahora espera la sentencia (muchos apuestan su hacienda a que será condenatoria) de la mejor carrera del mundo. Hirst más Armstrong igual a muchos focos y cámaras encendidas, cuando veamos el resultado sobre el asfalto, el día 26 en París.
El trabajo de Hirst dejó sin palabras a Lance Armstrong (lo contó en su página de Twitter, la red social de mensajes breves). Se quedó perplejo ante la belleza de los detalles que iluminan el cuadro y el tubular: muchas mariposas y, a su lado, la palabra que da sentido a la vida del ciclista en los últimos años: LiveStrong. Así bautizó a su fundación contra el cáncer. Una lucha amarilla, como las pulseras que vende por todo el mundo, como el color del Tour.
domingo, julio 19, 2009
Armstrong sí tiene quien le pinte
Damien Hirst pone un huevo y le sale un cheque al portador con muchos ceros. Es el artista vivo con la obra mejor pagada, un genio con aspecto más bien vulgar, miope, casado, con hijos, descendiente de un vendedor de coches. Quizá hasta vea la Premier en un pub. Normalidad absoluta. Salvo que pone un huevo y le sale una polémica, una pelea, una jaula de grillos... Muchos ceros. ¿Recuerdan aquella «Pareja muerta follando dos veces», una visión de dos cadáveres de un toro y una vaca que flotaban en aldehído fórmico? No pudo exhibirla en Nueva York. O su calavera con diamantes incrustrados. Hirst tiene otras obras más convencionales, vendidas por millones de euros, y también su conocida serie «Historia natural», animales muertos conservados en formol. Sí, una estrella de la era pop.
Estos días hemos sabido que Hirst, el artista capaz de pisar cualquier charco, se ha atrevido con el ciclismo y con Lance Armstrong, otro que tal baila, de regreso a las montañas del Tour tras tres años de retiro y, probablemente, aburrimiento. Hirst ha creado un diseño especial para la bicicleta del hombre que se fue sin ser vencido, con siete Tour en la mochila, y que ahora espera la sentencia (muchos apuestan su hacienda a que será condenatoria) de la mejor carrera del mundo. Hirst más Armstrong igual a muchos focos y cámaras encendidas, cuando veamos el resultado sobre el asfalto, el día 26 en París.
El trabajo de Hirst dejó sin palabras a Lance Armstrong (lo contó en su página de Twitter, la red social de mensajes breves). Se quedó perplejo ante la belleza de los detalles que iluminan el cuadro y el tubular: muchas mariposas y, a su lado, la palabra que da sentido a la vida del ciclista en los últimos años: LiveStrong. Así bautizó a su fundación contra el cáncer. Una lucha amarilla, como las pulseras que vende por todo el mundo, como el color del Tour.
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