Andrés Iniesta, un futbolista que piensa más rápido de lo que corre Usain Bolt, abrió
su página en Facebook el martes por la mañana, antes del partido decisivo contra el Inter. «Esta semana es muy importante para mí y para el equipo», tecleó para empezar, mientras quizá imaginaba el pase imposible que le iba a cambiar la cara al descarado Mourinho. Al día siguiente, después del 2-0, ya tenía 164.000 fans. «¡Gran noche de fútbol! Importante victoria que nos sitúa como líderes de grupo y a sólo un paso de los octavos de final», escribió a la hora del aperitivo en Facebook, en
Twitter y
en su blog. Sí, al genio escondido bajo una faz de apacible funcionario le encanta internet, tal vez por su efecto complementario: en el campo busca los espacios; en la Red, la proximidad.
A los deportistas españoles les cuesta hablar de tú a tú a sus seguidores. Contestan en las ruedas de prensa con media docena de frases hechas, opiniones recocinadas modelo «el fútbol es así», y escapan de cualquier atisbo de cercanía, por si se equivocan. Algunos lo intentan, pero se cansan. El ejemplo más evidente es Álvaro Arbeloa, el lateral del Real Madrid, que lleva sin escribir un post en
su web desde el 23 de septiembre.
Los gloriosos chicos del baloncesto siempre han sido más abiertos. Ven un micrófono y hasta parecen dicharacheros y felices, encantados de contestar. Sobre todo, Rudy Fernández, que suma 47.000 fans en
Twitter, casi los mismos que siguen la vida de
Ricky Rubio, ese «cara de niño» que quiere comerse el mundo a dentelladas. Echamos una ojeada: «Hoy doble sesión de entreno, corte de pelo, y retirada a dormir pronto. Mañana viajamos y nos espera una dura semana».
1 comentarios:
Esperemos que algunos futbolistas se humanicen y sigan el ejemplo de Iniesta.
Sigo este blog desde hace mucho tiempo, y hoy me he decidido a dejar huella para darte la enhorabuena.
Un abrazo!
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