domingo, enero 31, 2010

Perdidos en los libros de Lost

El final se acerca. El más esperado. El secreto mejor guardado, casi a la altura de la fórmula de la Coca-Cola, bajo siete candados y cientos de contratos de confidencialidad. ¿Cómo terminará «Perdidos»? ¿Tendrá algún sentido el laberinto de la isla? La respuesta, en la sexta y última temporada de la serie, que se estrena el 2 de febrero en la ABC (Estados Unidos), el 9 a las 21.30 horas en la Fox (en España) y a las 22.15 en Cuatro, en abierto. Nunca habíamos visto una velocidad parecida, salvo quizá con «Flash Forward». Una señal de los nuevos tiempos: internet no permite la espera. Ningún serieadicto aguantaría semanas o meses sin darle al «download». «Lost» tiene tantas aristas como para llenar varias tesis doctorales sobre televisión, publicidad viral, redes sociales... E incluso otra sobre la importancia de los libros en la serie. Un detalle que tiene enganchado a más de uno. Desmond se llevó a la isla «Our mutual friend», la última novela completa de Charles Dickens. Pensaba abrirlo y leerlo antes de morir. Sawyer lee una novela de Agatha Christie, «Maldad bajo el sol»; «La colina de Watership», de Richard Adams, o «La invención de Morel», de Bioy Casares. Un capítulo de la tercera temporada lleva por nombre «Stranger in a Strange Land», el título del libro de Robert A. Heinlein. En el último capítulo de la quinta temporada, Jacob lee un libro de Flannery O'Connor. El recuerdo de Pala, la isla de la ficción de la novela de Aldous Huxley, está en el cartel «Pala Ferry». Y el alias que usa Ben en uno de los episodios, Dean Moriarty, es el nombre del protagonista de «On the road», de Kerouac. «Rebelión en la granja», las «Crónicas de Narnia», «El corazón de las tinieblas», «Carrie», «De ratones y hombres»... El juego de referencias literarias es continuo en «Perdidos», una serie para ver, para construir una urbanización de teorías y para leer e imaginar relaciones y sospechas.

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